Natxo González. Confesiones de un big rider

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Amanecimos en Puerto Escondido con la llegada del swell para descubrir que estaba cerrando de lado a lado, muy agresivo, como si fuese un slab. Me acerqué a Greg Long, para comentarlo, para saber su opinión de lo que iba a pasar, y me dijo:

–Mañana va a estar perfecto, no te preocupes.

–Es que yo no lo recuerdo tan cerrón, tan en la orilla- le contesté.

–Es que cuando tú viniste no había tanta acumulación de arena, estaba más barrido.

Total, que como predijo Greg, al día siguiente amanecimos viendo unos triángulos gigantes en torno a los 10 metros y yo me veía mejor que nunca para coger aquellas bombas.

… Recuerdo que me dije “¡Me da igual, voy con todo!” pensé que podía ser una de las olas de mi vida.

Me acuerdo que estábamos Greg y yo solos en el agua y en la primera ola de la mañana me metí en un tubo muy, muy perfecto; iba enchufado y de repente se empezó a alargar el brazo un poco más, y entonces, en esa alargada, la ola explotó muy fuerte dentro del tubo, y me dio en la cara y en la parte derecha del hombro y… bueno, estuve a punto de quedarme inconsciente.

Ha sido un verano muy duro, y mentalmente muy malo, por el hecho de que tres días después de que me pasara eso, murió este chico de Valencia…

Puedes ver la entrevista completa en el número 209 de 3sesenta