| Reflexiones sobre el Proyecto de extracción de arenas en la zona de Muskiz | |
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REFLEXIONES DESDE UN PUNTO DE VISTA GEOLÓGICO SOBRE EL PROYECTO DE EXTRACCIÓN DE ARENAS EN LA ZONA DE MUSKIZ (Autoridad Portuaria de Bilbao, Enero 1998) Tras el análisis del Proyecto de extracción de arenas en la zona de Muskiz elaborado por la Autoridad Portuaria de Bilbao (1998) y de su Estudio de Impacto Ambiental (Alatec SA, 2003), ambos remitidos por la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Muskiz, se desarrollan a continuación algunas reflexiones sobre las características del mencionado proyecto, algunas lagunas de información que contiene, y las posibles medidas de seguimiento a realizar. Descripción del área afectada y del proyecto de dragado Estudios previos realizados en el tramo de costa a ambos lados del Puerto de Bilbao confirmaron la presencia de depósitos de sedimento arenoso en la zona infralitoral. Su localización geográfica se llevó a cabo durante el “Estudio Geofísico de la Costa de Vizcaya” (Iberinsa, 1992) y su cuantificación se realizó durante la “Campaña de Sondeos marinos en la costa de Vizcaya” (Iberinsa, 1994), ambos trabajos para la Dirección General de Costas (MOPT). El estudio detallado de los fondos de arena en la zona de Somorrostro, cerca del área portuaria de Bilbao, ha revelado que ese material arenoso no es válido para regenerar playas (por su granulometría fina y contaminación). Sin embargo, la Autoridad Portuaria de Bilbao considera que este depósito podría constituir un material adecuado para sus rellenos portuarios por su localización, extensión y volumen (Figura 1).
marrón) en el conjunto del banco arenoso de Muskiz (tomada de Alatec SA, 2003).
playa de La Arena y constituye un gran paleocanal estuarino relleno de arenas con fondos planos dirigido hacia el NW entre las cotas -10 y -40 m. Este paleocanal está delimitado por sustratos rocosos de relieve desigual, con los fondos del W caracterizados por una pendiente moderada y los fondos rocosos del E (Punta Lucero) dominados por paredes casi verticales que se prolongan en dirección NW (Figura 2). Los análisis granulométricos de las muestras superficiales y de los testigos extraídos (Iberinsa, 1994) indican un sedimento de arena fina dominante (86 %) con un contenido medio en materiales finos de 11 % (variable entre 6-46% según las zonas). El análisis químico de estos sedimentos muestra una contaminación de origen orgánico (coliformes totales: 190 col/g, coliformes fecales: 30 col/g, y streptococos fecales: 26 col/g), una contaminación por metales pesados como Zn (200 ppm), Pb (96 ppm) y Cd (4 ppm), y una elevada contaminación por hidrocarburos (isoctano: 47 ppm, decano: 107 ppm, y benceno: 52 ppm), con las mayores concentraciones de contaminantes situadas por debajo de la superficie (50 cm). Desde un punto vista biológico, la zona se caracteriza por la presencia de dos comunidades tipificadas: comunidad de chirla (Chamelea gallina) en sustrato arenoso y comunidad del alga gelidium (Gelidium sesquipedale) sobre sustrato rocoso (CIS, 1997).
del banco arenoso de Muskiz. Aparecen representados los puntos de perforación de sondeos (Iberinsa, 1994), la zona perimetral a preservar y la batimetría (tomada de Alatec SA, 2003).
mayor cantidad posible de material de este yacimiento arenoso “sin que se vea afectado el medio físico y biológico” (página 13, Alatec SA, 2003). Una vez analizado el banco en detalle y tras definir la porción explotable del mismo, resulta un volumen extraíble escalonadamente en el tiempo en función de las necesidades de construcción de nuevos muelles por parte de la Autoridad Portuaria (el proyecto estima en 20.000.000 de m3 los rellenos necesarios a medio plazo en el puerto exterior de Bilbao). Esta zona a dragar está localizada en dirección perpendicular frente a la playa de La Arena en Muskiz. El área de extracción definida se sitúa a una distancia mínima de esta playa de 1,3 km en dirección N-NW y a una distancia máxima de 3,3 km en la misma dirección. La anchura media de la zona de dragado es de 800 m, la batimetría entre -19 m y -38 m (bajo el 0 del Puerto de Bilbao), y la superficie estimada es de unos 3,1 millones de m2 (Figura 2). El plano de isopacas muestra un espesor medio del banco de arenas en la zona de dragado de unos 5 m (con mínimos de 3 m y máximos de 8 m). El dragado se realizará mediante el uso de una draga de succión en marcha siguiendo la dirección paralela a la batimetría natural de la zona con recorridos paralelos a la costa, de forma que la batimetría post-dragado sea regular y lo más plana posible. Con el fin de conservar el bentos típico de estas arenas se mantendrá una banda perimetral de material sin dragar (Figura 2). Esta banda perimetral debe servir, una vez finalizada la extracción, como foco de dispersión de las poblaciones del bentos característico de esta arena permitiendo colonizar el área excavada y recuperar los niveles de densidad previos a las obras. Se dragará desde una profundidad mínima de -19 m a partir de la cual es posible la extracción total del material sedimentario encontrado sin que se tema una alteración de la estabilidad costera en la playa de La Arena. El dragado de la zanja no provocará a lo largo de la playa de La Arena ningún cambio en las condiciones de oleaje que puedan inducir la aparición de procesos erosivos. El lavado de los materiales finos (<63 micras) que contenga el sedimento dragado se realizará en la mitad NE de la zona de actuación, siendo esta zona la más alejada de las áreas sensibles a recibir dicha dispersión situadas al SW (playa de La Arena). La playa de La Arena presenta un grado de ocupación humana muy alto, tiene una extensión lineal de 1 km, y presenta una zona intermareal muy extensa con una superficie de playa muy variable según el estado de la marea (86.000 m2 en pleamar y 343.000 m2 en bajamar). Con un afán preventivo que evite empeorar las condiciones de baño en la playa de La Arena, las operaciones de dragado se realizarán entre los meses de noviembre y junio.
1) Se afirma en Iberinsa (1992), LIM-UPC (1997) y Alatec SA (2003) que en la desembocadura de la Ría del Barbadun “se localiza la playa de La Arena formada por rellenos cuaternarios de origen fluvial. Aunque originalmente esta playa funcionaba como un sistema que recibía aportes más o menos continuos del río, actualmente funciona como una playa encajada entre dos apoyos laterales formados por los acantilados que la flanquean”. Sobre el origen de las arenas situadas en las desembocaduras de los estuarios cantábricos, ya a finales del siglo XIX y con el fin de eliminar el problema de la Barra de Portugalete, Evaristo de Churruca (a la cabeza desde 1877 de la Junta de Obras del Puerto de Bilbao) llevó a cabo el análisis químico y el examen microscópico de las arenas que se depositaban en la desembocadura de la Ría de Bilbao, demostrando que éstas estaban compuestas fundamentalmente por fragmentos carbonatados biogénicos de origen marino local y no tenían un origen fluvial como se había especulado durante los siglos anteriores (provocando, entre otras cosas, la canalización histórica del río Gobelas y su desembocadura artificial en el Abra). Estos sedimentos arenosos que se acumulaban inicialmente en la gran playa original de Las Arenas debido a la acción del oleaje eran posteriormente arrastrados por las corrientes mareales hacia la entrada de la ría formando así los bancos de arena que constituían La Barra. Gran parte de esa arena entraba en el interior de la ría depositándose en la ensenada de Sestao y en el cauce del estuario. La corriente mareal vaciante volvía a arrastrar una parte de esas arenas hacia la desembocadura donde eran de nuevo atrapadas por el oleaje y transportadas hasta la playa (JUNTA DE OBRAS DEL PUERTO, 1910). Este mismo proceso ha sido observado y analizado con detalle más recientemente en la desembocadura del estuario del Oka (Reserva de la Biosfera de Urdaibai) dentro del estudio de dinámica sedimentaria realizado con ocasión de la desaparición de la Ola de Mundaka (Cearreta et al, 2006). Estos trabajos históricos y recientes demuestran que esta arena localizada típicamente en la desembocadura de los estuarios es de origen marino y no fluvial.
arenoso que se extiende desde la playa de La Arena hasta alcanzar cotas batimétricas del orden de -40 m está compuesto por el mismo material proveniente de los aportes fluviales del Cuaternario que formaron la playa de La Arena”. Del mismo modo, si los sedimentos arenosos que componen el banco a dragar estuvieran formados por aportes fluviales del río Barbadun, no sería posible que su análisis mineralógico (Iberinsa, 1994) muestre que esa arena, definida como silicico-bioclástica, esté constituida por una media de 57% (variable entre <1 y 83 %) de cuarzo y 40 % (variable 16-94%) de bioclastos de origen marino (fragmentos de gasterópodos, equinodermos, algas, esponjas, bivalvos, briozoos, foraminíferos, …).
propio origen fluvial así como la inexistencia de material sedimentario más allá de la batimétrica -35 m hacen poco plausible el pensar que su subsistencia depende de aportes profundos y sería más bien una playa encajada formada con un material sedimentario de origen fluvial ya estabilizado en cuanto a volumen se refiere”. Además, en ese mismo informe se dice que “teniendo en cuenta la existencia de un depósito sedimentario rellenando un paleocanal sobre fondos de roca y el origen fluvial del sedimento que componen la playa de La Arena y el depósito a explotar, no se espera que la creación de una zanja interrumpa alimentación alguna a largo plazo de la playa a partir de material offshore”. Demostrado previamente que su elevado contenido en bioclastos es indicativo de su origen marino, la presencia de contaminantes en el depósito sedimentario y particularmente su concentración debajo de la superficie del fondo marino (50 cm) constituyen una prueba de que en esa zona infralitoral se está produciendo una sedimentación activa al menos durante las últimas décadas (época industrial). En consecuencia, no puede tratarse de arenas relictas del Cuaternario ya que, en ese caso, deberían estar libres de contaminantes de origen antrópico debido a su antigüedad. Por tanto, a pesar de que en este Proyecto no se lleva a cabo un estudio de campo de la dinámica sedimentaria en la zona de actuación ni se realiza una datación de la columna sedimentaria a dragar, existen pruebas indirectas evidentes de que tal deposición de sedimentos es de origen marino y se continúa produciendo en la actualidad.
de 5-10 m en la zona de operaciones (Iberinsa, 1992), los testigos efectuados sólo penetraron como máximo 4,4 m (valor medio: 3,30 m, sin alcanzar en ningún caso el sustrato rocoso) y pudieron recuperar únicamente 3,5 m de longitud máxima (valor medio: 2,30 m) en los sondeos analizados (Iberinsa, 1994). Por tanto, no existen pruebas directas que indiquen la naturaleza real del sedimento a partir de los 4 m de profundidad. El material sedimentario podría en profundidad estar enriquecido en finos lo cual incrementaría la turbidez durante el dragado, disminuiría el interés del sedimento como material de relleno y amenazaría la regeneración ambiental posterior de la zona.
labores de dragado en una zona donde su impacto resultará el menor de los posibles lo que supondría mantener una banda perimetral de material sin dragar.” “De esta manera, esta banda perimetral serviría de foco de dispersión de las poblaciones del bentos de esta arena permitiendo colonizar con facilidad el área excavada y recuperar los niveles de densidad previos a las obras”. “La recolonización de los fondos con posterioridad a la obra se estima buena siempre y cuando el sustrato final resultante se mantenga con arenas de similares características granulométricas y de porcentajes de finos que las existentes en la actualidad” (CIS, 1997). La recolonización biológica de los fondos arenosos es muy difícil de evaluar previamente cuando no se ha caracterizado la naturaleza del sedimento profundo que quedará al descubierto, no se ha hecho un estudio de campo sobre la dinámica sedimentaria de los materiales en la zona y su velocidad de depósito con posterioridad a la actuación, y además se pretende extraer la totalidad del sedimento disponible en la zona de actuación. ¿Qué sustrato van a recolonizar: la roca?
más próxima a la playa de La Arena (zona de mayor espesor del banco arenoso: 8-10 m) se alcanzará un desnivel batimétrico desde -18 m (en la zona no dragada) hasta -29 m (dentro de la zanja de dragado). Es decir, 11 m en vertical en unos 70 m horizontales (Autoridad Portuaria, 1998). A partir de ahí, y siguiendo el eje principal NW de la zona a dragar, la batimetría va aumentando progresivamente desde los -29 m hasta los -41 m en el otro extremo (cuyo salto batimétrico con el área circundante no dragada es de 4 m (cota -37 m). Las curvas de nivel dibujan una pendiente demasiado pronunciada, y probablemente inestable, tratándose de un sedimento arenoso no consolidado dentro de un fluido tan competente como el agua marina. Es razonable pensar en un desplazamiento por gravedad del sedimento desde la zona externa a la actuación hacia dentro de la zanja de dragado que pudiera amenazar la estabilidad del perfil topográfico en zonas menos profundas y más próximas a la playa de La Arena.
para los cambios del perfil de playa inducidos por transporte transversal debido a cambios en las condiciones del oleaje incidente. La forma óptima de evaluarla sería a partir de la comparación de perfiles de playa tomados en la zona de actuación durante un periodo de tiempo significativo y de la determinación de la profundidad a la que los cambios observados decrecen a valores insignificantes. Esto no es posible ya que no existe una base de datos previa de perfiles en la zona de Muskiz que permita tal análisis.” “Una forma de resolver este problema es la utilización de métodos predictivos que permitan observar un orden de magnitud de la profundidad hasta la que se verifican estos cambios en el perfil de playa. El método más utilizado se basa en la determinación de la profundidad crítica o profundidad activa en función de las características del oleaje incidente. Esta profundidad crítica se define como aquella profundidad a partir de la cual los cambios en el perfil de playa son despreciables sin que esto implique que no haya transporte de sedimento, sino que su resultado morfológico (cambios de cota) son de magnitud muy pequeña. A partir del análisis realizado se recomienda no realizar el dragado a una profundidad inferior a -17 m respecto al nivel medio de la bajamar”. “Se ha seleccionado como zona de dragado toda la bolsa sedimentaria situada a profundidades mayores de -19 m. La elección de esta profundidad y no la de -17 m antes referida es debido a que así se permite extraer la totalidad de sedimento existente, dejando unos 150 m de distancia mínima entre el límite más somero de la zanja y la batimétrica -17 m. Esto se hace a fin de permitir, por un lado, el ajuste de los taludes que se produciría justo al acabar e incluso durante la ejecución del dragado y, por otro lado, el suavizado de los bordes de la zanja de forma natural una vez se hayan estabilizado los taludes de la zanja (es un fenómeno difusivo que se producirá siempre que exista una campo de velocidades actuando sobre el sedimento)” (LIM-UPC, 1997). Por tanto, el cálculo de la profundidad crítica a partir de la cual se aconseja efectuar la extracción de arenas se ha basado en el establecimiento de un modelo teórico sin inclusión de datos reales de campo al no existir ningún estudio previo de los perfiles de playa y de su evolución temporal por procesos naturales en la zona. Se recomienda efectuar urgentemente un estudio de estas características con anterioridad al inicio del dragado que permita caracterizar la situación previa a la intervención extractiva.
provoca a lo largo de la playa de La Arena ningún cambio en las condiciones de oleaje que a su vez puedan inducir la aparición de procesos erosivos relacionados con una alteración de la propagación del oleaje. Los incrementos en la altura de la ola observados se producen fuera del dominio físico de la playa. En las zonas acantiladas es recomendable hacer un análisis en detalle a fin de determinar el posible aumento en la altura de la ola que podría incidir sobre el acantilado desde donde arranca el dique de Punta Lucero”. Este análisis en detalle sobre el previsible incremento de la altura de ola y su capacidad erosiva sobre los acantilados no sido efectuado hasta ahora. Se trata de un proceso muy importante que contribuirá a agravar la presencia indeseada de los fragmentos rocosos que están invadiendo ya la zona E de la Playa de la Arena (El Correo, 22/11/2009).
de dragado, zona más alejada de las áreas sensibles a recibir dicha dispersión, situadas al SW. En base al régimen de corrientes en la zona (analizado por LIM-UPC, 1997), de un análisis de la dispersión de finos y de la composición del sedimento, las partículas más finas en suspensión se dispersarán hacia el NW, es decir, hacia mar adentro (y no hacia la zona costera más somera). Sin embargo, situaciones especiales de fuertes y/o persistentes vientos podrán condicionar la dispersión mientras dure su acción. En condiciones normales esta dispersión se calcula entre 100-550 m en función de la batimetría no llegando a afectar zonas potencialmente sensibles por encontrarse a mayores distancias. La afección a las poblaciones limítrofes sobre sustrato rocoso será menor cuanto menor sea el lavado en cántara de las arenas durante las operaciones de carga de las dragas” (Alatec SA, 2003). Es evidente que la elevada concentración de sedimentos finos dentro del banco arenoso a dragar, la incertidumbre sobre su abundancia en los materiales localizados en profundidad dentro de ese mismo banco, y los importantes niveles de contaminación orgánica e inorgánica detectados en esos materiales suponen una posible afección potencialmente muy grave sobre la calidad ambiental de las zonas alrededor del área de extracción que debe ser minimizada al máximo.
el impacto sobre la alteración de calidad de las aguas (Alatec SA, 2003) se afirma “los sedimentos de la zona de Somorrostro presentan una moda de “arenas finas” con una presencia de fangos prácticamente nula”. Esta afirmación no concuerda con la que aparece en la página 34 del mismo EIA donde se dice que el contenido medio en fangos de los materiales a dragar es del 10 % alcanzando en algunas zonas máximos del 45 %. En ese mismo apartado, analizando el impacto sobre la alteración de la calidad de los sedimentos, se afirma que “la recuperabilidad y reversibilidad de ese proceso es a medio plazo” pero no se menciona la fuente de información previa necesaria para sostener tal cosa cuando no se han realizado estudios de campo sobre el origen, la dinámica sedimentaria y la tasa de sedimentación de los materiales a dragar. En ese mismo apartado, analizando el impacto sobre la morfología del fondo marino, se afirma que se trata de un “impacto irreversible y permanente” y se califica con una valoración de “moderado-severo”. En ese mismo apartado, analizando el impacto sobre la alteración del transporte litoral, se afirma que “se trata de un impacto irreversible e irrecuperable” pero no se menciona la fuente previa necesaria para determinar tal cosa cuando no se han realizado estudios de campo sobre el origen, la dinámica sedimentaria y la tasa de sedimentación de los materiales a dragar. ¿Cómo han llegado ahí entonces esos materiales que constituyen el banco de arena a dragar? Se afirma que “la zanja de dragado no funcionará como un sumidero para el sedimento transportado longitudinalmente ni para el trasportado transversalmente a la línea de costa desde la plataforma hacia la parte superior del perfil”. ¿Cómo se puede afirmar tal cosa si no se ha estudiado este posible transporte en la zona En ese mismo apartado, cuando se analiza el impacto sobre las comunidades bentónicas, éste se califica como “reversible a medio plazo y mitigable” y se afirma que “una perturbación en las condiciones del sustrato puede alterar significativamente las biocenosis presentes en el lugar provocando así una desestabilización del ecosistema y alterando las variables ecológicas (p.e. la biodiversidad)”. Además se dice que “la recuperación de los sustratos tras una actuación de dragado se produce por especies pioneras y oportunistas. Es necesario un tiempo para que se alcance de nuevo un equilibrio biótico, de modo que las poblaciones puedan madurar y estabilizarse”. Esta operación de dragado no es una perturbación o desestabilización sino simplemente la extirpación quirúrgica del sustrato en su totalidad y teóricamente no va a quedar arena disponible para la posible recuperación. Ninguno de estos impactos residuales aparece en el EIA valorado como crítico, únicamente ha sido considerado 1 impacto moderado-severo y los restantes impactos resultan compatibles o nulos y, en consecuencia, el proyecto se considera ambientalmente viable. Con una evaluación aparentemente tan poco sustentada en información geológica no es difícil obtener obtener una evaluación positiva.
En vista de los factores analizados y las carencias de información detectadas, se recomienda adoptar las siguientes medidas, parcialmente coincidentes con las expresadas en el Estudio de Impacto Ambiental (Alatec SA, 2003):
que incluya la recogida de muestras de sedimento en la playa de La Arena hasta su continuación con la zona de dragado (zonas supramareal, intermareal y submareal) con el fin de caracterizar la situación previa al desarrollo de las operaciones de extracción de arenas. Este estudio inicial debe servir como marco de referencia sobre el que comparar la evolución de la playa en los próximos años.
fragmentos rocosos que tendría el posible aumento en la altura de la ola que incidirá sobre el acantilado de Punta Lucero, ya detectado previamente por LIM-UPC (1997) en la modelización del oleaje efectuado para la Autoridad Portuaria de Bilbao.
sedimento de la playa de La Arena hasta su continuación con la zona de dragado (zonas supramareal, intermareal y submareal) durante 5 años, de manera que permita determinar la estabilidad o no del perfil y de la configuración en planta de dicha playa a lo largo del tiempo tras la extracción de arenas. Este seguimiento debe efectuarse en la misma época del año en que se realice el estudio inicial de las condiciones pre-dragado.
sedimento en la zona de dragado durante 5 años que permita comprobar el grado de ajuste de la operación extractiva a lo expuesto en el proyecto y la evolución temporal de la zanja de dragado como consecuencia de la actuación de las corrientes, el oleaje y los procesos de transporte sedimentario durante ese tiempo.
sedimentaria en la que se abandona tras las operaciones de extracción de materiales.
-Alatec SA (2003), Estudio de impacto ambiental del Proyecto de extracción de arenas en la zona de Muskiz (Vizcaya). -Autoridad Portuaria de Bilbao (1998), Proyecto de extracción de arenas en la zona de Muskiz, 3 tomos. -Cearreta, A.; Monge, M. e Iriarte, E. (2006), Seguimiento morfodinámico de la desembocadura del estuario del Oka (Reserva de la Biosfera de Urdaibai), Mayo 2005- Abril 2006. Informe inédito elaborado para el Departamento de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio del Gobierno Vasco. -Centro de Investigaciones Submarinas (1997), Estudio de Biosfera Marina en la costa de Muskiz (Vizcaya). -El Correo (22 Noviembre 2009), La playa de La Arena se convierte en un pedregal. -Iberinsa (1992), Estudio geofísico marino de la costa de Vizcaya. -Iberinsa (1994), Campaña de sondeos marinos en la costa de Vizcaya. -Junta de Obras del Puerto de Bilbao (1910), Churruca y el Puerto de Bilbao (Apuntes biográficos, Antecedentes históricos y Resumen descriptivo de las obras de mejora de la Ría y Puerto de Bilbao). Imprenta Emeterio Verdes, Bilbao. -Laboratorio de Ingeniería Marítima de la Universidad Politécnica de Cataluña (1997), Estudio del impacto físico de la extracción de arena en la zona de Muskiz (Bizkaia) sobre la playa de La Arena.
Dr. Alejandro Cearreta Geología litoral Facultad de Ciencia y Tecnología Universidad del País Vasco/EHU E-mail: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla Web site: www.ehu.es/estratipaleo/cearreta Máster en Cuaternario: www.mastercuaternario.ehu.es
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