| Los Príncipes de La Santa | |
![]() Texto y Fotos: Ginés Díaz Son las 22:00 de la noche del jueves y recibo la primera llamada anunciando que mañana podría ser un día épico en La Santa. Al otro lado de la línea hay una voz dulce, de un cordero tierno… un corderito que es capaz de cazar los peces más grandes de la isla en apnea y de meterse en cavernas donde nunca nadie antes pudo meterse. Tubos enormes, a contra mano, desafiando todos los límites alcanzados por las pasadas generaciones de locales. Es Marco Imbernón (26 años) y me llama desde su furgoneta en Timanfaya. Trabaja de vigilante en los lugares más espectaculares de Lanzarote y… ¡Dios! no quiero imaginarme en las cosas que piensa este animal esas noches sabiendo los tubos que puede haber al día siguiente!! No mucho más tarde recibo un mensaje en mi chat del Facebook; un mensaje seco y claro. Siempre son así de él: “¡mañana tubazos!”. Justo acaba de terminar de estirar después de su entrenamiento diario de boxeo. No le gustan las tecnologías pero le flipa mirar los partes a cada hora y mandarme uno de esos mensajes cortos que, viniendo de él, lo dejan todo claro. Manuel Lezcano (20 años) es lo opuesto a Marcos: es brusco, grande y no tiene voz pacífica… pero juntos son dos hermanos, dos mejores amigos y dos psicópatas que día a día sobrepasan los límites de una de las olas más conocidas de Europa: La Santa. Son los Príncipes de La Santa. ¿Cómo llegan a conocerse dos personas así? Es muy sencillo; cualquier persona con un afán tan cerrado en algo, con un vicio por las olas y tubos grandes, se encuentre donde se encuentre, por fuerza es una persona simpática, abierta a todo. Manu recuerda haber conocido a Marco en el este de Lanzarote, "Lo conocí en Caletón Blanco, en sus épocas de bachiller". |








