| Engorile en Meñakoz | |
![]() Por Fernando Garaita Son las siete de la mañana; me levanto como un resorte de mi cama, abajo están Borratxin y Brasi lanzando improperios contra mí. -Ya está bien Tigre, siempre tarde, no cambias, baja de una p... vez. Si quedamos a las siete en tu casa es para que estés listo esperándonos; que todavía tenemos que recoger a Cangrejo y al Botas. -Tigre, me tienes hasta los huevos y te voy a afastar del equipo –exclama el Brasi mientras se come una caja de galletas- -¡Joder, dame una! –le robo la caja y engullo cuatro de golpe. El Brasi me persigue todo mosqueado alrededor del coche, se las lanzo a Borratxin y devora las tres últimas. (Brasi) -¡Mecagüen...! ¡Que no he desayunado, sois unos cabrones! Durante todo el viaje a Meñakoz no se le pasa el mosqueo y nada más llegar no se me ocurre otra cosa que darle una toñeja y otra vez se organiza el engorile. En el parking ya está Budete fumándose su enésimo porro y con su eterna sonrisa nos comenta: -Hay una solas guapas, colegas, de tres a cuatro metros; está perfect y con el poder de mi mente y la ayuda de Buda, espero que encontréis la paz y la sabiduría necesarias para haceros los mejores rentrings de vuestra vida. (Borratxin) –Este tío está colgado, no se mete nunca al agua pero siempre llega el primero. |








