| Carta desde Nueva York | |
![]() Foto: Roke Una nueva sección en la cual nuestro nuevo colaborador Ted Endo nos cuenta su visión de nuestro surf mezcladas con algunas anécdotas del día a día de vivir al otro lado del Atlántico. La mejor sesión que nunca he tenido en Gros no empezó muy bien. Fue el segundo o tercer día del Amstel Surfilm Festibal. Me había pasado toda la noche anterior intentando convencer a diferentes mujeres vascas de acompañarme a casa – una experiencia que, como cualquier buen vasco sabe, es comparable a comerse una serie muy grande remando encima de un tablón y con un chaleco salvavidas puesto. Tras dormir un total de tres horas, me levanté hecho polvo… como si me hubiera atropellado un camión, y cogí prestado un twin fin de un amigo con una pinta algo rara (la tabla, no el amigo). Las olas eran de alrededor de 1m., limpias pero fofas. Mientras remaba hacia el pico observé extrañamente que casi todos los surfistas llevaban tablas cortas standards. Parecía Huntington Beach a mediados de los 90. A muy duras penas conseguían entrar en la ola antes de clavar un canto y maldecir su (mala) suerte de camino de vuelta al pico… mientras yo cogía las olas que quería y conseguía pasar secciones muy planas y pegarme giros muy amplios hasta la orilla. Cuando un guiri borracho surfea mejor que los vascos es que algo raro está pasando. |




